Nuestras Cartas

Una puerta se abre al mar, otra puerta al Canyamelar. Dos restaurantes en un mismo espacio. La entrada a la barra gamberra o a un balcón al oleaje de la gastronomía. En una antigua sastrería entre calles marineras, un nuevo compromiso con los latidos del barrio. Al igual que nuestros azulejos, una cocina hecha artesanalmente.